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“Arrival” tiene un tiempo musical marcado por las notas de Max Richter, que dan un “continuo” de comienzo a fin. Se mezcla el chelo, la orquesta, la respiración de los protagonistas, y el sonido profundo de esos seres que vienen de algún punto del universo. Ese tiempo musical produce una tristeza de base, tal vez, por lo que somos hoy los seres humanos, tal vez por la incertidumbre que nos produce el futuro, por nuestros miedos a lo desconocido, y tal vez ¿Nostalgia del futuro?, si ello fuera posible.

Todos podemos, algunos más otros menos, recordar el pasado. Todos hacemos consciencia, algunos más otros menos, del presente. Todos quisiéramos poder percibir el futuro. ¿Qué pasaría si nuestro cerebro desarrollara una forma de hacerlo?

Las metáforas son recursos del lenguaje que nos permiten hacer sentido de los fenómenos en los que nos vemos inmersos. Durante años hemos usado la metáfora del computador para comprender la forma de operar del cerebro que gozamos los seres humanos. Creo que no es una metáfora poderosa, porque se le escapan rasgos de nuestro sistema que nos deslumbran cuando los descubrimos. Sin embargo, para el caso de esta película, esta metáfora nos sirve para distinguir entre la estructura (cerebro, sistema nervioso, biología) y su dinámica de funcionamiento (mente, consciencia, sentimientos). Hardware y software, quizás nuestra estructura tiene el potencial de vislumbrar el futuro, pero, el software – lenguaje no lo hace posible.

De esto trata, a mi juicio, la película “Arrival”. Bella historia de fantasía, que recuerda a quien nos contaba cuentos cuando niños, o de quien hubiéramos querido que nos cuente cuentos cuando niños. Esta película versa sobre la posibilidad de que los seres humanos accedamos a conocer el futuro.

Para siquiera imaginar aquello, tenemos que remecer el peso del sentido común. Y en “Arrival” lo hacen. Al caminar horizontales en una pared vertical, al modificar la lógica de la fuerza de gravedad, al escuchar sonidos inéditos, todo mezclado con suficientes dosis de miedo. Estas vivencias nos permiten, por un momento, comprender que es el lenguaje el que nos hace vivir el tiempo de la manera lineal como lo vivimos, y experimentar, a través de esos inquietantes extraterrestres, el regalo de aprender una forma de lenguaje diferente. Un nuevo idioma, generador de una dinámica mental distinta. Una nueva propiedad emergente de la interacción del sistema nervioso y el cerebro. Una nueva estructura de coherencia, que habilite lo impensable: tener consciencia del futuro, conocer el devenir.

En la película, Louise, la doctora a cargo de la investigación del lenguaje de los extraterrestres, menciona la hipótesis Sapir Whorf, desarrollada el siglo pasado, que nos abre a relacionar el lenguaje con la forma de conceptualizar la realidad y de comportarnos en ella. Frente a su argumento, Ian, su compañero en la película, le pregunta si ella a partir de aprender el idioma de los alienígenas, está soñando en su lengua. Y, sí, le está pasando, Al aprender su lengua, circular, semasiográfica, escrita a dos manos, y atemporal, ella comienza a vivir el tiempo de manera diferente. En Louise, ahora, vive el pasado, el presente y el futuro, en un ciclo que la angustia por lo desconocido.

En la trama de la película, el aprendizaje de Louise permite a la humanidad aprender la cooperación global, como base de una nueva convivencia planetaria. La tragedia nos aplasta al salir del cine y constatar lo lejos que estamos de tal comportamiento.

Tal vez la esperanza, esa fuerza que nos mantiene luchando, depende de nuestra incapacidad para saber el porvenir. Tal vez si lo supiéramos no nos atreveríamos a entrar en el futuro. Sin embargo, el gesto de Louise, al final de la película, de cerrar los ojos y entregarse al devenir, nos muestra que la esperanza no se pierde, y que ese nivel de consciencia no resta energía para avanzar. Por el contrario, podría entregarnos una mejor forma de vida, más atentos al profundo sentir de la belleza del instante. Más completos en la vivencia del presente que se despliega, al final, como lo único que tenemos. Las palabras finales de Louise me llegan: “…a pesar de conocer el viaje, lo celebro”, y, “…le doy la bienvenida a cada momento”, ellas me permiten regresar a casa, celebrando cada paso.

 

  • Dirección: Denis Villeneuve
  • Producción: Dan Levine, Shawn Levy, David Linde, Aaron Ryder
  • Guion: Eric Heisserer
  • Basada en: “La historia de tu vida” de Ted Chiang
  • Música: Jóhann Jóhannsson
  • Fotografía: Bradford Young
  • Montaje: Joe Walker
  • Protagonistas: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg

 

Preguntas para conversar sobre “Arrival”

  • ¿Qué nos pasó emocionalmente con la película?
  • ¿Qué pasó con la diversidad temporal que presenta la trama de la película?
  • ¿Cuál es el tema principal de la película?
  • ¿Cómo conectas con la Ontología del Lenguaje lo que plantea esta película?
  • ¿Qué te aporta a tu desempeño como coach ontológico?

 

Equipo Eureka

2 Replies to “ARRIVAL / LA LLEGADA (2016)”

  1. Querida Alicia, gracias por tu mirada sobre esta linda película.
    Louise elige Amar, pese a lo que sabe será de su vida; dice… “a pesar de conocer el viaje y adonde nos lleva, yo lo ABRAZO”… y nos resulta significativo que use la palabra “abrazo” y no “elijo” porque da cuenta que lo hace desde el amor y no desde la razón.
    Nosotros todavía no podemos ver el futuro, pero si podemos ahora y siempre, en cada instante, elegir Amar, y gracias a esta elección, vivir con plenitud.
    (Maxi, Giulio y Catia… en una noche de amistad)

  2. Me llamo la atencion los tiempos del personaje Louise, estaba siempre mas lento que los demas, haciendo pausas para responder, como reflexionando cada respuesta. Ademas su mirada, siempre tratando de abarcar lo mas posible o focalizada en el intercambio con los extraterrestres. Me gusto el observador que era y en un momento contagia y le cambia el ritmo de observacion al que luego sera el padre de su hija.
    Nosotros no podemos ver el futuro como Louise y tomar una decisión sobre el mismo pero si tenemos nuestro pasado y la pregunta que me hice fue, si aun sabiendo como fue mi vida, si la volvería a vivir tal cual fue y mi respuesta fue SI, a pesar de todos los dolores que en ella tuve porque como deciamos con Giulio y Catia, siempre el amor torna el saldo en positivo.

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