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Emociones y pensamientos expansivos brindan salud y bienestar.

Tomado de: nature.com/articles/490169ª

En 1984 la doctora Elizabet H. Blackburn co-descubrió la telomerasa, una encima que recubre los telómeros.

Según la revista científica T.A. Sciences, los telómeros están ubicados a los extremos de los cromosomas cubriéndolos para protegerlos. Ellos, son una parte esencial de las células que afectan nuestra salud y envejecimiento. Van decreciendo con la edad, también por la mala nutrición, obesidad, falta de ejercicio, entre otras, pero muy importante, se pueden acortar debido al estrés al que estemos sometidos.

El estrés severo hace que el ADN de nuestras células se reduzca hasta que ya no pueden replicarse. Esto afecta nuestra vida, la acorta y nos quita salud. De hecho, cuando estamos estresados, nos vemos demacrados y se afecta cada célula de nuestro organismo.

Esto es necesario observarlo, dado que si no se toman en cuenta todos los elementos que ocasionan estrés en la población, en particular los niños, se traducirá en costos exponenciales en su futuro. Estudios ya han demostrado que el estrés comienza a erosionar los telómeros de los niños desde la infancia e incluso antes de nacer.

Igualmente, se ha demostrado que niños, que nacieron libres de estrés, pero que luego estuvieron expuestos a la adversidad, se les acortaban los telómeros. Ocurre también a personas adultas que se mantienen deprimidas, cuidan niños enfermos, son maltratados, mantienen relaciones tóxicas, entre otros.

La parte importante y positiva de los estudios que Blackburn y sus colaboradores es que pudieron demostrar que el telómero se puede reponer efectivamente con la enzima telomerasa, que conserva la división celular al evitar la rápida pérdida de información genética interna del telómero, que es lo que lleva al envejecimiento celular.

En efecto, Blackburn nos muestras que existen maneras de detener el acortamiento o incluso de alargar los telómeros y así dar vida a nuestros cromosomas. Y la manera de proteger nuestros cromosomas, evitar enfermedades y prolongar la vida es haciendo cosas que están a nuestro alcance, como ocuparnos de una alimentación balanceada, hacer ejercicios o meditar.

Desde el observador que somos, nuestros pensamientos, los juicios, creencias y emociones nos hacen asumir una posición ante lo que nos ocurre y ello afecta a nuestros telómeros en una u otra vía. Si vamos con pensamientos de derrota, negativos o de amenaza (con emociones restrictivas como el resentimiento, la depresión, la resignación, frustración, desesperación, ansiedad, entre otras), nuestros telómeros se recortan. En cambio sí ante las mismas situaciones, nuestro pensamiento es más amable, de logro, de energía (con emociones expansivas como por ejemplo de aceptación, entusiasmo, esperanza, excitación, entre otras), nuestros telómeros de alargan.

El tipo de vida que escogemos, las personas con quienes nos relacionarnos, nuestras experiencias vitales, todo ello influye en las emociones.

La mejor manera de alargar nuestros telómeros es cuidando nuestras emociones, es decir, aprendiendo a reconocerlas, saber la importancia que sobre ellas tienen nuestros pensamientos y aprender a manejarlas para que trabajen a nuestro favor, expandiendo nuestra capacidad de acción e influyendo activamente en nuestro bienestar y longevidad.

Está en nuestras manos el lograrlo!

Los telómeros protegen la información vital de nuestro ADN

Los telómeros se acortan a medida que envejecemos, pero también se pueden acortar por estrés, por fumar, obesidad, falta de ejercicio y mala alimentación.

El ADN crea todas las células en nuestro cuerpo. Es el material genético, quien nos hace quienes somos. Y cada órgano en nuestro cuerpo (piel, hígado, corazón, etc.) está compuesto de células. Así que los telómeros son vitales para nuestra salud.

Nuestras células se reponen copiándose a sí mismas. Esto pasa constantemente en nuestra vida. Los telómeros se acortan cada vez que una célula se replica, pero el ADN se mantiene intacto.

Eventualmente, los telómeros se acortan demasiado, causando que nuestras células envejezcan y que dejen de funcionar correctamente. Por lo tanto, los telómeros actúan como el reloj anti-envejecimiento en cada célula.

Edda Caputto

Representante y Coach Ontológico de Newfield Consulting.

Licenciado en Administración de Recursos Humanos.

Master en Relaciones Industriales.

Coach Ontológico Profesional, Newfield Group.

Coach Ontológico Empresarial, Newfield Consulting.

Coaching corporal.

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Este artículo fue escrito por personal no perteneciente al área administrativa de Newfield Consulting ni de Eureka, por lo tanto no nos hacemos responsables de las opiniones y comentarios reflejados en el mismo.

Lisette Hernandez

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