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Casi 3 millones de personas tienen 60 años y más en Chile y son el grupo etario que más crece. Basta observar un poco nuestro entorno, para advertir que las personas mayores se hacen cada vez más visibles y partícipes en todo tipo de experiencias, donde el coaching no será la excepción. Es más, sospecho que será un camino cada vez más transitado hacia la búsqueda de su plenitud.

Llevo 11 años trabajando en Gerontología Social, disciplina de las ciencias sociales que estudia el proceso de envejecimiento humano, pero el año pasado di un giro para formarme como coach ontológica. Mi experiencia realizando proyectos de promoción de envejecimiento activo me mostraba que las personas mayores tenían ganas de gozar su vida y estaban dispuestas a participar de diversas actividades, cursos y talleres con el propósito de mejorar su bienestar. Yo les hablaba de hábitos de vida sana, psicología positiva y participación ciudadana, pero sentía que me faltaba algo: quería poder acompañarlos más de cerca en su devenir como adultos plenos y sin barreras de edad.

Sin embargo, hubo quienes me preguntaron qué sentido tenía el coaching en la vejez “si las personas mayores ya no cambian”, “si a esas alturas no hay nada nuevo que aprender”, “si los mayores no quieren pensar en lo que han sido sus vidas, sino solo en viajar”.

Hoy puedo responderles…¡Tiene todo el sentido del mundo!

El psicoanalista Erik Erikson plantea, en su Teoría del Desarrollo Psicosocial , que la fase de la vejez -la última del ciclo vital- se caracteriza por la integridad del yo frente a la desesperación. La tarea en la vejez consiste en hacer un balance de la vida y aceptarla como ha sido, sintiéndose satisfecho(a) con las decisiones tomadas y entendiendo que lo hicieron lo mejor posible. Cuando se logra esa tarea con éxito, la persona alcanza su integridad y emerge la mayor fuerza de la vejez: la sabiduría. Con la sabiduría, la persona aprende a aceptar sus limitaciones, a no resistirse a los cambios, compensar las pérdidas y descubrir nuevas ganancias. Por el contrario, cuando la persona no logra superar esa tarea porque siente que en su vida hay un saldo negativo, sobreviene la desesperación y desaliento porque sienten que no hay tiempo de enmendar, la persona se queda paralizada frente a los arrepentimientos, la no aceptación de la vejez, el miedo a la muerte, etc. Se pierde ahí una valiosa oportunidad de vivir en plenitud y en paz con el mundo y, consecuentemente, de trascender siendo un positivo modelo de vejez para las nuevas generaciones.

Y ahí veo en el coaching una maravillosa oportunidad de ofrecer ese momento y espacio confiable y sanador que le permita a la persona mayor “abuenarse” con la vida y sacar su saldo positivo. “Nunca quise hablar de esto porque temía que pudiera desbordarme, pero hoy me escucho y siento que estoy en paz”. “Qué bien se siente hacer un repaso de la vida y ver que no lo he hecho mal”. “Pensé que ese tema ya no tenía importancia para mí, que lo había superado, pero parece que sigue presente e interfiriendo”, son algunas afirmaciones que he escuchado en coachees mayores, quienes suelen expresar agradecimiento por ese momento de escucha sin juicios ni interrupciones, aun cuando les signifique soltar alguna lágrima y volver a sentir esa emoción que creyeron guardada para siempre.

Además, nunca antes las personas mayores habían vivido tantos años y en tan buenas condiciones de vida, por lo tanto, ya no basta con programar un par de viajes y quedarse en casa a vivir los descuentos. Hoy la vejez dura 25 años o más, por lo que es esperable que muchas personas quieran vivir esta etapa como una nueva oportunidad: para cumplir sueños postergados por tanto tiempo, para recuperar relaciones que fueron quedando en el camino, para avanzar en autoconocimiento y buscar ser una mejor versión de sí mismos, para seguir aportando a la sociedad. Y el coaching es un vehículo para alcanzar cada una de esas metas. También veo una conexión directa entre el coaching y la gerontología cuando pienso en las principales preocupaciones que tienen las personas mayores. De acuerdo con la Encuesta de Calidad de Vida en La Vejez UC-Caja Los Andes (2017), entre las inquietudes centrales en esta etapa de la vida destacan el tener que depender de otras personas, la muerte de un ser querido y quedarse solo. Son temas que rondan en sus vidas y, a medida que avanzan en su proceso de envejecimiento, pueden convertirse en quiebres reales, de los cuales muchas veces no se logra salir solo. Ahí el coach no solo es un compañero que ofrece escucha, sino también tiene la posibilidad de ayudar a identificar y mejorar algunas incompetencias que podrían impactar positivamente la calidad de vida de ese coachee mayor, tales como saber pedir ayuda, lograr aceptar lo inevitable sin caer en la resignación, mantener vínculos afectivos positivos con quienes lo(a) rodean, plantearse nuevos objetivos, etc.

Pero el coaching también resulta interesante en este grupo desde una perspectiva metodológica. Las personas mayores no pierden con los años su capacidad de aprender, solo necesitan un cambio de metodología respecto de otras formas tradicionales de adqurir nuevos conocimientos. En ese contexto, la estructura del coaching ontológico puede resultar un excelente camino de aprendizaje porque es una instancia breve en comparación con otros espacios de crecimiento personal; significativa, porque se relaciona directamente con la vida del coachee, y práctica, ya que la persona desde el coaching puede ser movilizada a la acción, a hacer cambios concretos y aplicables de inmediato en su día a día.

Frente a este nuevo escenario, los invito a abrise a la experiencia de acompañar a los mayores, a soltar los juicios y dejarse empapar por esas tremendas historias de vida que inspiran y, de paso, nos brindan el regalo de mirar y anticipar nuestra propia vejez.

María Paz Carvajal D.

Coach Ontológica Empresarial, certificada en Newfield Consulting Programa ABC Sur 2018 (ECORE). Es periodista de la UC, Magíster en Políticas Públicas de la UDP, con especialización en envejecimiento y personas mayores. Junto con ejercer el coaching en proyectos para empresas y de forma individual, es socia directora de la empresa especialista en temas de vejez, 60 y Más Consultores; y docente de pre y posgrados en materias de gerontología social. Co-fundadora de Café con Sentido.

Lisette Hernandez

One Reply to “Personas mayores: los nuevos coachees”

  1. Gracias Paz, por esta reflexión. Llegaremos a viejos y es bueno aprender a escuchar y acompañar a nuestras personas mayores no solo por su sabiduría o por la ayuda que puedan necesitar, sino como ejemplo para las nuevas generaciones para que puedan apreciar el cariño y acompañamiento que pueden brindar los abuelos y sus historias.

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